Saturday, June 18, 2016

Lo que el erp dice de su emprea

[02/11/2011] La evaluación y selección de una solución de planeación de recursos empresariales (ERP) es usualmente un proceso largo dentro de las compañías. Involucra elementos tan valiosos como el tiempo, la rentabilidad y más aún, la reputación de la empresa a largo plazo. Y es que, elegir el ERP óptimo no es nada más un tema interno. Además de los beneficios que el ERP que elija puede traer a su compañía, la cuestión es que el ERP también puede convertirse en un vocero de su empresa. Sí, el ERP puede dar pistas al exterior acerca de su operación, calidad de sus productos y confiabilidad a sus proveedores y clientes.
Así, ya sea que opte por el ERP más caro del mercado; el más eficiente en costos; el dirigido a industrias específicas; la versión en la nube; o aún si sigue usando un desarrollo a la medida; cada uno de ellos, además de generar resultados específicos dentro de la compañía, también dirán algo a su mercado meta.
1. El ERP más caro: Generalmente, el precio de un producto está relacionado con su popularidad y demanda en el mercado. Al evaluar proveedores de soluciones ERP es importante considerar que el proveedor y la marca tengan la calidad que su empresa exige. También es esencial asegurar que el ERP embone perfectamente con los procesos de su compañía. No es recomendable hacer del branding el principal punto a favor de un proveedor durante el proceso de evaluación. Algo crítico a considerar es que, entre más caro pague la solución y su licenciamiento, más elevado será el costo por mantener las operaciones de su negocio. Se trata de que el ERP soporte la compañía y promueva su rentabilidad.
Qué dice el ERP más caro de su compañía: Que es una empresa con poder de compra, que está bien informada en temas de TI sobre las marcas más conocidas (así que sus clientes pensarán que probablemente la compañía tiene que vender productos y servicios a altos precios para recuperar la inversión en ERP que hicieron).
2. El ERP eficiente en costos (o la solución de software más sencilla): En los negocios, uno de los principales objetivos es conseguir la mejor oferta posible. De la misma forma, optimizar costos resulta básico en temas de TI. Si administra un negocio de diez empleados, quizás al inicio no requiera un ERP, sino un software básico que cubra sus procesos críticos. Si por el contrario, la compañía está creciendo y requiere controles, alertas y claridad en sus márgenes de utilidad, adquirir la solución más barata ya no será suficiente. Ahora deberá ir en busca de un ERP para PyMEs. Hay opciones para todos los presupuestos y seguro encontrará alguna eficiente en costos que vaya creciendo a la par de su empresa.
Qué dice el ERP eficiente en costos (o la solución de software más sencilla) de su compañía: Una solución de software sencilla revela que aún tiene una empresa pequeña, con limitado nivel de producción o de servicios; esto no es malo si tiene un mercado muy bien segmentado. De hecho, un ERP eficiente en costos puede hablar de una empresa en expansión, con miras al futuro y que se preocupa por brindar un mejor servicio.
3. El ERP para una industria específica: Cuando elige un ERP como éste, es importante que conozca realmente lo que la compañía busca y a dónde quiere llegar. En el mercado TI existen ya soluciones dirigidas a cada tipo de industria vertical (Manufactura, Distribución, Servicios, Venta al Detalle) que permiten a la organización maximizar la calidad y el nivel de cumplimiento de sus procesos de negocio centrales. El rango de precios es variable, pero ya sea que elija una solución costosa o más a la medida de sus posibilidades, el ERP para industrias específicas es una apuesta inteligente.
Qué dice el ERP para una industria específica de su compañía: Que es una empresa con conocimiento a detalle de sus procesos de negocio, comprometida con la calidad y los resultados de sus operaciones en tiempo y forma.
4. Desarrollo a la medida: Hace solamente una década, el desarrollo a la medida era necesario para operar un negocio con éxito. Hoy, si su compañía aún trabaja con un desarrollo a la medida, significa que es tiempo de cambiar. Diez años sin hacer actualizaciones en la plataforma tecnológica implican procesos viciados. El peor escenario es que tener sistemas independientes y desconectados, da lugar a información imprecisa y hasta a mermas de materiales y productos terminados. Pero no se preocupe, si este es el caso de su compañía, tiene solución.
Qué dice un desarrollo a la medida de su compañía: Que es una empresa que se resiste al cambio. Los huecos de información que pueden existir dentro de su organización pueden sugerir reportes incorrectos y demora en las entregas de productos y pagos a proveedores.
5. El ERP en la nube: Es la solución perfecta para la microempresa con una clara definición de visión tecnológica y crecimiento. Es muy importante que la solución en la nube que elija le permita crecer su negocio, que sea flexible y que le evite tener que invertir grandes cantidades de dinero cuando sea el momento de migrar a un nuevo ERP.
Lo que dice un ERP en la nube de su compañía: Que es una empresa que tiene los procesos esenciales y el control adecuado para su tamaño. Si es un pequeño proveedor, sus clientes pueden estar seguros de que sus órdenes están en buenas manos.
Para que el ERP hable bien de usted? Hoy en día no contar con una solución ERP puede ser una razón para que los proveedores, nacionales o multi-naciones, discriminen a su negocio. Esto es porque carecer de una herramienta tecnológica, se traduce frecuentemente en altos márgenes de error, falta de cumplimiento con regulaciones sobre la durabilidad del producto y variaciones en la calidad del producto. ¿Cómo crecerá su rentabilidad si no tiene las herramientas para brindar confiabilidad a sus proveedores y clientes?
Recuerde: El mejor ERP y el más indicado, es el que cubre naturalmente el mayor porcentaje de las operaciones de su empresa. Si hoy tiene un ERP que se adapta a sus principales requerimientos, presupuesto y estrategia de crecimiento? ¡Felicidades! Ha hecho la mejor elección. Tenga presente que en cuestión de soluciones ERP, se trata de maximizar la visibilidad y el control en su compañía y de que el negocio crezca en forma sostenida.

8 manera de aprovechar su erp

[16/05/2016] La implementación de un sistema ERP es una proposición cara, que puede llegar a costar millones de dólares (con las licencias de software, cosultoría, costos de integración, capacitaciones y actualizaciones) y demorar meses, incluso años, en desarrollar completamente. Y, según un reporte llevado a cabo por Panorama Consulting, uno de cada cinco proyectos de implementación de ERP (21%) terminan fracasando.
Por lo tanto, ¿qué pasos podemos seguir para reducir las probabilidades de que nuestro proyecto de ERP fracase? Aquí mostramos ocho sugerencias de expertos en ERP, integradores de sistemas y directores de proyectos que han implementado de manera exitosa un sistema de software ERP.

1. Elegir una solución de ERP que se adapte a sus necesidades empresariales (y requerimientos industriales).

"Debido a que es una inversión mayor de tiempo y dinero, asegúrese de crear una lista comprensiva de requerimientos, con aportes de múltiples partes interesadas clave", señala Sumanth Dama, CTO en CuroGens, un integrador de sistemas.
"Defina las necesidades básicas de su empresa", anota Evert Bos, arquitecto de soluciones de Sikich, una firma de servicios profesionales. "Los requisitos de su sistema deberían ser una corta lista de cosas funcionales y operativas imprescindibles, y una lista igualmente breve de requisitos estratégicos clave que apoyen su crecimiento futuro. Una lista bien definida de requerimientos dará lugar a un proceso de aplicación más transparente, y a un sistema ERP con un costo total de propiedad más bajo".
"Considere seriamente cómo [el sistema] se ajustaría a su actual infraestructura de TI", añade Dama. Y "asegúrese de que ERP que selecciona pueda soportar los requisitos reglamentarios de su negocio -y si tendrá que pagar una gran cantidad de dinero para las personalizaciones. No solamente por el precio o el proveedor".

2. Revise el costo total de propiedad (TCO)

"Mi mejor consejo para una organización consciente de los costos que está decidiéndose por un sistema ERP, es mirar realmente un costo total de propiedad", anota David Valade, vicepresidente de operaciones en Alta Vista Technology. "Sí, el software en sí cuesta dinero, pero a medida que compare los costos para diferentes soluciones no se olvide del hardware, la consultoría en dólares para la implementación, los recursos internos para mantener el software, y los futuros costos de actualizaciones que trae consigo. Conozco a una compañía que duplicó el tamaño de su departamento de TI para mantener una solución ERP que en un principio parecía una oportunidad".

3. Trate a los proveedores/socios de integración con cuidado

"Elegir el proveedor adecuado es una parte importante del proceso", señala Dama. "Asegúrese de que el vendedor ha hecho su tarea y puede realizar el trabajo según sus especificaciones. Asegúrese, también, de que estén preparados para dar estimaciones específicas en relación con el TCO y el ROI que se puede esperar para su negocio y en qué período de tiempo", añade. "Discuta en detalle el presupuesto y el tiempo de terminación del proyecto, y exija referencias de otras organizaciones que los han contratado. Además, cerciórese de que tengan la experiencia con respecto a su industria específica".
"Al embarcarse en una implementación de ERP, es esencial para su software y proveedor de servicios conocer su negocio", anota Paul Magel, presidente de la división de aplicaciones empresariales y outsourcing de tecnología, CGS. "Cada industria tiene sus propios requisitos, desde la terminología hasta una funcionalidad específica. Un ERP de tamaño único lo dejará con muchas brechas y en necesidad de muchas personalizaciones", añade. "Si se encuentra en una vertical especializada, tal como el calzado; o es un fabricante de ropa conocida, asegúrese de que su proveedor sea un experto en la industria".

4. Asegúrese de que la alta dirección se encuentra a bordo

"Un indicador clave de cómo su aplicación ERP se desenvolverá, es la implicación de la alta dirección", comenta Kirk Heminger, gerente de marketing en Penta Technologies. "La alta dirección no tiene que estar integralmente involucrada en cada paso del proceso de aplicación. Sin embargo, la participación del personal directivo superior y el respaldo en la priorización del proyecto, en el establecimiento de la dirección, la asignación de recursos y la facilitación de la comunicación, puede ser el único factor de éxito más importante en cualquier proceso de implementación".
"Es indispensable que el equipo encargado de la elección de un nuevo sistema ERP colabore con el equipo de alta dirección o un miembro de la C-suite, donde un individuo del equipo ejecutivo puede servir como el patrocinador y campeón interno del proyecto para agilizar las aprobaciones y romper los silos internos", anota Rick Hymer, vicepresidente del líder norteamericano de la línea de servicio y soluciones empaquetadas, Capgemini.

5. Desarrolle un plan de trabajo

"Un plan no solo garantiza un proceso fácil, también muestra a los sectores financieros interesados cuándo la aplicación se iniciará, el costo y cuándo pueden esperar empezar a ver los beneficios", señala Ramesh Iyanswamy, jefe global de SAP HANA, Tata Consultancy Services. "Los itinerarios ayudan a gestionar los grandes y complejos procesos de transformación, de tecnología y negocios, en una serie de fases bien definidas, y ayudan a tomar el control de la planificación de costos. Use el plan de trabajo para enfrentar el despliegue durante un período de go live más corto, extendiendo el costo a través de los años".
"Es muy importante establecer una huella bien definida para su implementación de ERP", anota Bos. "Defina las áreas funcionales de su organización que serán afectadas y no afectadas por el sistema ERP. Para las zonas afectadas de la organización, detalle la funcionalidad del ERP que se desplegará, y el caso de negocio para mejoras esperadas", sugiere. "Una vez completado esto, es fundamental ejercer un fuerte control sobre el alcance del proyecto. El cambio del ámbito de un sistema ERP debe ser un proceso difícil".
"La elaboración de un plan de trabajo detallado que describa las medidas que el negocio tiene que tomar antes de la transición al nuevo sistema, ayudará a identificar posibles ramificaciones e identificar maneras para mitigar esos pequeños obstáculos desde el principio", añade Hymer.

6. Establezca un equipo multi funcional para supervisar la implementación

Para ayudar a facilitar este proceso, las empresas deberían establecer un equipo de implementación interdepartamental. "Este equipo debe estar compuesto de individuos de los diferentes departamentos, tales como contabilidad, operaciones, tecnología de la información, nómina, recursos humanos, compras, servicio e inventario", señala Heminger. "El equipo necesita autoridad para la toma de decisiones, y una vía de escalamiento clara cuando se enfrentan a decisiones más allá de su autoridad".
"Con la construcción de un equipo multifuncional, las empresas no solo mejoran la probabilidad de que se abordan todas las áreas de la empresa, sino que también ayudan a crear un reconocimiento que puede conducir el éxito del proyecto en general", añade Christine Hansen, gerente senior de marketing de producto, Epicor Software Corporation. "Todos los equipos multifuncionales deberían incluir ciertas funciones clave de la organización, tales como la gestión de proyectos, TI y la gestión ejecutiva".

7. Implemente ERP un módulo a la vez (no todos de una)

"Por ejemplo, ejecute sus aplicaciones de contabilidad primero, como el libro mayor, cuentas por pagar y cuentas por cobrar", señala Allan Alutalu, un jefe de proyecto para Fujitsu Consulting. "Una vez que los módulos están en marcha, ponga en práctica sus otros módulos, como recursos humanos y nómina. Luego, implemente los módulos satélites y otros complementos. Muchas organizaciones han fracasado en sus implementaciones de ERP mediante el uso del enfoque de big bang, tratando de convertir todos sus sistemas en ERP a la vez -un costoso y gran error".

8. No escatime en la capacitación

"El elemento más crítico de una implementación de ERP es la gente", señala Curtis Thornhill, CEO de Apt Marketing Solutions. "Cree un plan completo para capacitar y contar con los accionistas. Garantizar que los recursos de implementación permanezcan asignados para las primeras seis semanas es esencial para respaldar a los end-users, gestionar las solicitudes de cambio y abordar los puntos de falla. El apoyo apreciable es el factor más importante para garantizar la adopción exitosa de un nuevo sistema ERP".
"Invierta de manera sólida en la preparación", anota Hansen. "Este es otro elemento clave para las implementaciones de ERP con éxito, y no debe ser pasado por alto. Si los empleados no son capacitados lo suficiente, a menudo no llegarán a aprovechar al máximo las herramientas que se les han dado, y pueden llegar a frustrarse, abandonando el sistema y recurriendo a soluciones manuales que drenan tiempo y recursos y crean islas de información", explica. Por lo tanto, es importante crear "un programa de formación que se ajuste a la función de cada usuario de la empresa, con objetivos y resultados específicos definidos".

18 anios

1 Um jovem de 18 anos deve conseguir falar com estranhos
Reitores, conselheiros, locadores, caixas, RH’s, colegas de trabalho, gerentes, médicos, motoristas de ônibus, mecânicos — no mundo real, não virtual.
A muleta: ensinamos nossas crianças a nunca conversar com estranhos em vez de ensiná-las a discernir entre os poucos maus estranhos e os muitos bons que existem. Consequência: elas acabam não sabendo como abordar desconhecidos — de forma respeitosa e fazendo contato visual — para pedir ajuda, conselho e a direção que precisarão seguir no mundo.
2 Um jovem de 18 anos deve conseguir andar por aí
Em um campus, a cidade do estágio de verão ou a cidade em que está trabalhando ou fazendo intercâmbio.
A muleta: damos carona ou acompanhamos nossos filhos para todos os lados, mesmo quando poderiam ir de ônibus, bicicleta ou com as próprias pernas. Consequência: eles não sabem o caminho para ir de um ponto ao outro, como usar o transporte público, como e onde encher o tanque de gasolina ou como fazer planos de locomoção.
3 Um jovem de 18 anos deve conseguir organizar suas tarefas, trabalhos e prazos
A muleta: Lembramos os jovens que têm lição de casa para fazer e dizemos quando devem fazê-la — algumas vezes ajudando-os ou até mesmo fazendo por eles. Consequência: eles não sabem o que priorizar, como lidar com muitas tarefas e cumprir deadlines sem um lembrete constante.
4 Um jovem de 18 anos deve contribuir para a rotina da casa
A muleta: Não pedimos que eles ajudem com as tarefas do lar, pois já estão cheios de atividades acadêmicas e extracurriculares. Consequência: jovens não sabem como cuidar de si mesmos, respeitar as necessidades dos outros ou fazer sua parte para o bem de todos.
5 Um jovem de 18 anos deve conseguir lidar com problemas interpessoais
A muleta: nos intrometemos para solucionar um mal-entendido e acalmar sentimentos machucados dos filhos. Consequência: eles não sabem como lidar e solucionar conflitos sem nossa intervenção.
6 Um jovem de 18 anos deve saber lidar com altos e baixos
Cursos e carga de trabalho, tarefas da universidade, competição, professores rígidos, chefes e outros.
A muleta: nós nos intrometemos quando as coisas ficam difíceis, terminamos a tarefa, estendemos o deadline e conversamos com os adultos. Consequência: jovens não sabem que no curso da vida nem sempre as coisas serão como esperam. E que ficarão bem independentemente disso.
7 Um jovem de 18 anos deve ser capaz de ganhar e administrar seu dinheiro
A muleta: eles não têm trabalhos de meio-período, recebem mesadas para o que quiserem ou precisarem. Consequência: não desenvolvem um senso de responsabilidade por cumprir tarefas, não prestam contas a um chefe que não os ama incondicionalmente, não têm consideração pelo valor das coisas, nem sabem como administrar dinheiro.
8 Um jovem de 18 anos deve ser capaz de tomar riscos
A muleta: Traçamos um caminho a se seguir para eles, evitando armadilhas e tropeços. Consequência: crianças não desenvolvem o sábio entendimento de que o sucesso vem apenas após tentar e falhar e tentar novamente (a.k.a. determinação) e ou a habilidade de ser firme na queda (a.k.a resiliência) que só vem quando lidamos bem com as coisas que deram errado.
E, por fim, lembrem-se: Nossos jovens devem ser capazes de fazer tudo isso sem telefonarem para os pais. Se eles estão nos ligando para perguntar “como?”, eles ainda não têm a habilidade para a vida.
*Este artigo foi originalmente publicado pelo Estudar Fora, portal da Fundação Estudar

Tuesday, May 31, 2016

Recovery of RAID and LVM2 Volumes


Raid and Logical Volume Managers are great, until you lose data.
Restoring Access to the RAID Array Members
To recover, the first thing to do is to move the drive to another machine. You can do this pretty easily by putting the drive in a USB2 hard drive enclosure. It then will show up as a SCSI hard disk device, for example, /dev/sda, when you plug it in to your recovery computer. This reduces the risk of damaging the recovery machine while attempting to install the hardware from the original computer.
The challenge then is to get the RAID setup recognized and to gain access to the logical volumes within. You can use sfdisk -l /dev/sda to check that the partitions on the old drive are still there.
To get the RAID setup recognized, use mdadm to scan the devices for their raid volume UUID signatures, as shown in Listing 3.
This format is very close to the format of the /etc/mdadm.conf file that the mdadm tool uses. You need to redirect the output of mdadm to a file, join the device lines onto the ARRAY lines and put in a nonexistent second device to get a RAID1 configuration. Viewing the the md array in degraded mode will allow data recovery:
[root@recoverybox ~]# mdadm --examine --scan  /dev/sda1
 ↪/dev/sda2 /dev/sda3 >> /etc/mdadm.conf
[root@recoverybox ~]# vi /etc/mdadm.conf

Edit /etc/mdadm.conf so that the devices statements are on the same lines as the ARRAY statements, as they are in Listing 4. Add the “missing” device to the devices entry for each array member to fill out the raid1 complement of two devices per array. Don't forget to renumber the md entries if the recovery computer already has md devices and ARRAY statements in /etc/mdadm.conf.
Then, activate the new md devices with mdadm -A -s, and check /proc/mdstat to verify that the RAID array is active. Listing 5 shows how the raid array should look.
If md devices show up in /proc/mdstat, all is well, and you can move on to getting the LVM volumes mounted again.
Recovering and Renaming the LVM2 Volume
The next hurdle is that the system now will have two sets of lvm2 disks with VolGroup00 in them. Typically, the vgchange -a -y command would allow LVM2 to recognize a new volume group. That won't work if devices containing identical volume group names are present, though. Issuing vgchange -a y will report that VolGroup00 is inconsistent, and the VolGroup00 on the RAID device will be invisible. To fix this, you need to rename the volume group that you are about to mount on the system by hand-editing its lvm configuration file.
If you made a backup of the files in /etc on raidbox, you can edit a copy of the file /etc/lvm/backup/VolGroup00, so that it reads VolGroup01 or RestoreVG or whatever you want it to be named on the system you are going to restore under, making sure to edit the file itself to rename the volume group in the file.
If you don't have a backup, you can re-create the equivalent of an LVM2 backup file by examining the LVM2 header on the disk and editing out the binary stuff. LVM2 typically keeps copies of the metadata configuration at the beginning of the disk, in the first 255 sectors following the partition table in sector 1 of the disk. See /etc/lvm/lvm.conf and man lvm.conf for more details. Because each disk sector is typically 512 bytes, reading this area will yield a 128KB file. LVM2 may have stored several different text representations of the LVM2 configuration stored on the partition itself in the first 128KB. Extract these to an ordinary file as follows, then edit the file:
dd if=/dev/md2 bs=512 count=255 skip=1 of=/tmp/md2-raw-start
vi /tmp/md2-raw-start

You will see some binary gibberish, but look for the bits of plain text. LVM treats this metadata area as a ring buffer, so there may be multiple configuration entries on the disk. On my disk, the first entry had only the details for the physical volume and volume group, and the next entry had the logical volume information. Look for the block of text with the most recent timestamp, and edit out everything except the block of plain text that contains LVM declarations. This has the volume group declarations that include logical volumes information. Fix up physical device declarations if needed. If in doubt, look at the existing /etc/lvm/backup/VolGroup00 file to see what is there. On disk, the text entries are not as nicely formatted and are in a different order than in the normal backup file, but they will do. Save the trimmed configuration as VolGroup01. This file should then look like Listing 6.

Tuesday, May 3, 2016

Un empleado se va de tu empresa: ¡hazle una entrevista de salida!

Investiga sus impresiones y utilízalas para mejorar

Una práctica poco común que debería realizarse siempre que un empleado abandona la empresa como instrumento útil para mejorar.

25/06/2015
Cuando uno de tus empleados decide cambiar el rumbo de su vida profesional y no continuar en tu empresa, es un trago difícil de gestionar, lo ideal es hacer una entrevista de salida al trabajador, la cual nos servirá para saber las razones por las cuales deja la empresa, obtener información sobre el clima laboral e incluso recabar sugerencias sobre la organización del trabajo.
Por lo tanto, para realizar estas entrevistas de salidas con el mayor éxito posible hemos recopilado unas pautas básicas para este tipo de entrevistas, así como las preguntas idóneas a realizar y sobretodo las técnicas gestuales, ya que como todos sabemos el lenguaje gestual muchas veces dice más que mil palabras.
Según la experta María Torrijos, “siempre será preferible realizar la entrevista de salida de forma oral y a ser posible en directo, es decir, evitando llamadas telefónicas o videoconferencias”.
La entrevista debe adecuarse a cada empresa en particular, la elaboración del cuestionario debe realizarse mediante preguntas cortas, teniendo en cuenta, por ejemplo, el historial del empleado en la empresa, o el rendimiento y resultados en su trayectoria dentro de esta.
Cuestionario estándar para la entrevista de salida
Aunque las preguntas deberán formularse en función de la empresa y sus objetivos, éstas son algunas de las más habituales:
Estancia en la empresa/departamento
¿Considera que ha contado con las herramientas necesarias para desempeñar el puesto realizado?
¿Qué sueldo cree que debería haber percibido para no plantearse una salida sólo por cuestiones salariales?
¿Se ha sentido apoyado por parte de su supervisor?
¿Se ha sentido apoyado por su equipo de trabajo?
¿Se ha encontrado en buenas condiciones físicas y mentales para desempeñar el puesto de trabajo?
¿Cuál sería su valoración de la cultura de la empresa?
¿Cuál sería su valoración general del tiempo que ha pasado en la organización?
¿Considera que existen aspectos mejorables de la empresa?
¿Qué condiciones le habrían faltado para quedarse en la compañía?
Acogida de la empresa
¿Considera que el puesto en el que ha trabajado se ha adecuado a lo que se le contó en la entrevista?
Formación
¿Qué valoración tendría de la formación inicial que se le dio por parte de la empresa?
¿Y de la empresa?
¿Qué valoración tendría de la formación continua que se le ha venido impartiendo a lo largo de su estancia en la organización?
Sugerencias de mejora
¿Cómo mejoraría el funcionamiento de la empresa?
Técnicas gestuales para obtener respuestas de calidad

Para reunir la información necesaria según las temáticas que nos interesan ya hemos realizado un cuestionario previo, pero, ¿qué ocurre con la parte gestual?, tal vez, nuestros gestos sean más importantes, tanto la postura, la sonrisa, las miradas... son esenciales a la hora de comunicarnos. Tendremos que mantener el contacto visual y asentir con la cabeza para confirmar que estamos comprendiendo lo que se nos está comunicando. Nuestro tono de voz, también es importante ya que de ello depende también de que se sienta cómodo en la entrevista, lo ideal es tener interés en lo que nos cuenta pero con un tono monótono. Así mismo, tendremos que centrarnos también en los gestos de expresión y voz del entrevistado.
Para finalizar hay que preguntar siempre por sugerencias de mejora.

Wednesday, April 27, 2016

Secrets of the Superbosses

Sydney Finkelstein

FROM THE JANUARY–FEBRUARY 2016 ISSUE
Secrets of the Superbosses

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Kelly BlairKELLY BLAIR
What do Ralph Lauren, Larry Ellison, Julian Robertson, Jay Chiat, Bill Walsh, George Lucas, Bob Noyce, Lorne Michaels, and Mary Kay Ash have in common?
Certainly all of them are known for being talented and successful—even legendary—in their respective fields. All have reputations as innovators who pioneered new business models, products, or services that created billions of dollars in value. But there’s one thing that distinguishes these business icons from their equally famous peers: the ability to groom talent. They didn’t just build organizations; they spotted, trained, and developed a future generation of leaders. They belong in a category beyond superstars:superbosses.
I started researching this cohort of managers a decade ago, when I noticed a curious pattern: If you look at the top people in a given industry, you’ll often find that as many as half of them once worked for the same well-known leader. In professional football, 20 of the NFL’s 32 head coaches trained under Bill Walsh of the San Francisco 49ers or under someone in his coaching tree. In hedge funds, dozens of protégés of Julian Robertson, the founder of the investment firm Tiger Management, have become top fund managers. And from 1994 until 2004, nine of the 11 executives who worked closely with Larry Ellison at Oracle and left the company without retiring went on to become CEOs, chairs, or COOs of other companies.
Eager to learn the secrets of these star makers, I reviewed thousands of articles and books and conducted more than 200 interviews to identify 18 primary study subjects (definite superbosses) and a few dozen secondary ones (likely superbosses). I then looked for patterns—common tastes, proclivities, behaviors—anything that might help explain why these people were able to propel not only their companies but also their protégés to such great heights.
I found that superbosses share a number of key personality traits. They tend to be extremely confident, competitive, and imaginative. They also act with integrity and aren’t afraid to let their authentic selves shine through.
But far more interesting (and more important for teaching purposes) were the similarities I saw in the “people strategies” that superbosses employed. Their remarkable success as talent spawners was not the result of some innate genius. These leaders follow specific practices in hiring and honing talent—practices that the rest of us can study and incorporate into our own repertoires.

Unconventional Hiring

Superbosses begin by seeking out unusually gifted people—individuals who are capable not merely of driving a business forward but of rewriting the very definition of success. As Lorne Michaels, the longtime producer of Saturday Night Live,has said, “If you look around the room and you think, ‘God, these people are amazing,’ then you’re probably in the right room.” Here’s how he and others do it.

Focus on intelligence, creativity, and flexibility.

Superbosses value these three attributes above all others. C. Ronald Blankenship and R. Scot Sellers, both protégés of real estate guru Bill Sanders before they became CEOs of leading property companies themselves, remember how Sanders would brag about bringing in so many people who were “four times smarter” than he was. He would insist that if you weren’t going to hire someone great, you shouldn’t hire anyone at all.
Superbosses begin by seeking out unusually gifted people.
Superbosses want people who can approach problems from new angles, handle surprises, learn quickly, and excel in any position. Norman Brinker, the casual-dining innovator who founded Steak and Ale, was a good example. As Rick Berman, who worked under him before founding a successful lobbying firm, recalls, Brinker “wasn’t a fan of hiring people to play first base; he just wanted to hire a good baseball player.” That emphasis on versatility helped give rise to a generation of top leaders in the restaurant industry, including the CEOs of Outback Steakhouse, P.F. Chang’s, and Burger King.

Find unlikely winners.

Superbosses consider credentials, of course, but they’re also willing to take chances on people who lack industry experience or even college degrees. According to Marty Staff, who worked for Ralph Lauren before becoming CEO of Hugo Boss USA, Lauren once made a runway model the head of women’s design “for no other reason than she seemed to get it—she got the clothes.” At health care giant HCA, Tommy Frist sometimes set even physical therapists on a path to the C-suite, simply because he spotted something in them.
Because they reject preconceived notions of what talent should look like, superbosses often show greater openness toward women and minorities. Mary Kay Ash, in fact, expressly designed her company to empower women, holding sales conferences where the message was “If she can do it, so can I.” Walsh started a fellowship program in the NFL for minority coaches, giving participants a fast track into the league and himself a chance to tap into a vast new source of talent.
Superbosses often dispense with the conventional interview process, too; instead, they pose unusual or quirky questions or use observation as a tool. When Ralph Lauren met with job candidates, for example, he would ask them to explain what they were wearing and why. Sanders would invite prospects to hike a 7,000-foot peak on his New Mexico ranch with him and other managers. “We learned a whole lot about these kids on the hikes,” recalls Constance Moore, who worked for Sanders at Security Capital before becoming CEO of BRE Properties. “After, we would all sit down and talk about each of them and figure out which ones we wanted to ask to join.”

Adapt the job or organization to fit the talent.

Superbosses opportunistically tailor jobs and sometimes even their organizations to new hires. As an assistant coach for the Cincinnati Bengals, Walsh had to invent a new offense to enable the backup quarterback to excel after an injury brought down the team’s starter. Because the second-stringer had more accuracy than arm strength, Walsh designed an unusual strategy around short passes—which later became known as the West Coast offense (when Walsh was with the 49ers). Lorne Michaels lets his ensemble’s ideas and abilities constantly shape and reshape their contributions to Saturday Night Live. Writers sometimes become performers, and performers or assistant directors sometimes become writers. At Industrial Light & Magic, George Lucas’s employees didn’t even have job descriptions. They were assigned tasks on various projects according to what was needed and who was available. All these examples run counter to traditional HR practices, but they reflect an innovative mindset that superbosses bring to virtually everything they do.

Accept churn.

Smart, creative, flexible people tend to have fast-paced careers. Some may soon want to move on. That’s OK with superbosses. They understand that the quality of talent on their teams matters more than stability, and they regard turnover as an opportunity to find fresh stars. Consider how Discovery Communications founder John Hendricks reacted when, in 1997, his second in command, Richard Allen, was asked to become the head of National Geographic’s for-profit arm. Hendricks would have loved to have kept Allen but never tried to hold him back, realizing that he’d rather have a friend leading his rival than anyone else. “It was a real indication of his generosity of spirit,” Allen says.
This kind of attitude has an added payoff: When word gets out that people who work for you succeed not only at your organization but outside it, the world will start beating a path to your door. Superbosses barely need to recruit, because their reputations bring a continuous stream of talent to them.

Hands-on Leadership

Superbosses also have a distinct way of developing employees. Take Larry Ellison. His greatest strength, according to one of his protégés, is his ability “to make exceptional people do the impossible.” I heard stories in a similar vein about other superbosses. From them, one can distill these principles:

Set high expectations.

Superbosses are bullish on what their teams can accomplish. They demand extraordinarily high performance; “perfect is good enough” captures their attitude. The legendary Bob Noyce, for instance, “could be a very, very tough taskmaster,” remembers his fellow Intel cofounder Gordon Moore. “If you were up for the challenge, you could be very successful.” But superbosses go beyond pushing hard for results and instill a sense of confidence and exceptionalism in their people. Michael Rubin, who was a young member of Lucasfilm’s Graphics Group in the 1980s, recalls how transformational it was to hear Lucas talk about his vision for digital filmmaking and the role they would all play in it. “I heard him explain what the future could be like, and I was infected with that at age 22. I believed him. And it changed my career.” Tom Carroll, now chairman of TBWA Group, sounds a similar note about former boss Chiat: “Jay left something in people that makes it hard for you to go back to being ordinary. Once you feel it, you can’t change it.”

Be a master.

Superbosses are extremely effective delegators. Having chosen smart, ambitious, adaptable people and offered them a vision, they trust the team to execute. “Norman Brinker gave us incredible autonomy,” explains Richard Frank, a former senior manager at Steak and Ale who went on to run Chuck E. Cheese. “We definitely had the ability to fail.” And yet superbosses also remain intimately involved in the details of their businesses and their employees’ work. HCA’s Tommy Frist, a licensed pilot, would take subordinates on his plane to company events, using the flight time to engage in what was almost a tutorial on some aspect of what those people were working on. I compare it to the master-apprentice relationship you find in a traditional artisan workshop. Like highly skilled craftsmen, superbosses give protégés an unusual amount of hands-on experience but also monitor their progress, offer instruction and intense feedback, and step in to work with them side by side when necessary.
Even if people leave the organization, superbosses continue to offer them advice.
Superbosses’ teachings extend to leadership and life lessons as well. Frist would counsel managers on everything from setting daily goals to the importance of exercising to stay sharp. Luc Vandevelde, the former chairman of Marks and Spencer and Carrefour, was taught by former Kraft CEO Michael Miles to walk a fine line between partnering with subordinates and micromanaging them. Miles advised Vandevelde to work closely enough with his people to “elicit skills” but not so closely that he would “limit skills.” “I’ll never forget those words,” Vandevelde explains. “They profoundly changed my management approach, creating an environment where people can be at their best.”

Encourage step-change growth.

All the superbosses I studied offered advancement opportunities far beyond those found in traditional organizations. Rather than relying solely on “competency models” to guide development and promotion decisions, they customized career paths for protégés who had proved their worth, seeking to dramatically compress their learning and growth. Chase Coleman, a disciple of Julian Robertson, says that his former boss “was good at providing a steep learning curve for people who excelled at their first task.” In fact, just three years after Coleman joined Tiger Management as a technology analyst, Robertson sent him off with $25 million to start his own fund. Larry Ellison took a similar approach, says Gary Bloom, a former executive VP of Oracle who later became CEO of Veritas. “One thing Oracle was incredibly good at was on a continual basis throwing new responsibility at people,” Bloom notes. For example, Safra Catz was acting as CEO in all but name for a decade before formally being elevated to co-CEO (with Mark Hurd) in 2014.

Stay connected.

For superbosses, counseling protégés is a long-term commitment. Even after someone moves out of their organization, superbosses continue to offer advice, personal introductions, and “membership” in their networks. Former creative director Ken Segall says that although he served under Jay Chiat for only three years during the mid-1990s, he made a practice of calling his former boss whenever he changed jobs. “Usually within two or three hours at the most, I would get a call back,” Segall recalls. “He would consult with me and advise me. He was that kind of guy.”
Maintaining relationships with ex-employees sets superbosses up for all sorts of follow-on opportunities, such as developing business partnerships. Frist helped many of the managers who’d worked for him at HCA start companies in the health care space by investing or becoming a customer. Lorne Michaels excelled at this, too, producing films and TV shows with former SNL stars Jimmy Fallon, Seth Meyers, Fred Armisen, and Tina Fey.
Superbosses employ practices that set them head and shoulders above even the best traditional bosses. They seek out talent differently and hire them in unusual ways. They create high expectations and take it upon themselves to serve as “masters” to up-and-coming “apprentices.” And they accept it when their protégés go on to bigger and better things, making sure to stay connected.
You, too, can move closer to this ideal. Don’t feel you need to try every move in the playbook at once. Experiment with one or two. Consider unorthodox applicants for open positions, looking at people who might possess unusual abilities. Remember that people are more effective when they feel confident, and make it your job to build them up. Get in the trenches more often with line employees, so you can learn more about their particular talents and challenges and impart wisdom that will help them grow. Look for opportunities to delegate big responsibility even to younger team members.
Following the superboss playbook, we can all become better at nurturing talent, creating higher-performing workforces and, ultimately, more dynamic and sustainable businesses and industries.
A version of this article appeared in the January–February 2016 issue (pp.104–107) of Harvard Business Review.

Sydney Finkelstein is the Steven Roth Professor of Managemen